El proyecto de ley conocido como SOPA, Stop Online Piracy Act. comienza a evaluarse el próximo 24 de enero para determinar si se impone un tipo de control de la red parecido al que tiene actualmente China, Siria e Irán. Ni la Wikipedia se salvaría.
Desde que la piratería se transformó en un problema serio para la industria cinematográfica, musical y del software, EE.UU. ha venido evaluando y testeando formas de “controlar internet”. Los expertos han coincidido en que el nuevo campo de batalla comercial e ideológico es la red y lo que parecía un proyecto imposible podría volverse una draconiana forma de censura que comienza a evaluarse el 24 de enero cuando se debata la ley SOPA (Stop Online Piracy Act).
Se trata de un proyecto de ley presentado en octubre del año pasado y cuyo objetivo es detener las descargas ilegales amparando el derecho de autor con medidas notablemente parecidas a las que utilizan hoy China, Siria o Irán con fines políticos para evitar el acceso igualitario a la red. La medida ha despertado las alertas de los principales actores de la red como Google, Twitter y Facebook.
El Congreso Norteamericano tramita también otros proyectos de Ley como La Protect IP y El E-Parasites que también actuarían sobre direcciones IP específicas y usuarios que compartan material de todo tipo y no solo ilegales como pornografía infantil, piratería o terrorismo, sino también iniciativas culturales, libros, actividades sociales o empresariales de emprendimiento, etc. Todo quedaría al arbitrio del Gobierno de EE.UU. La ley SOPA es impulsada actualmente por importantes congresistas como Hillary Clinton, industrias tecnológicas como Apple, Microsoft, Adobe y los estudios cinematográficos.